Archivo mensual: diciembre 2010

Lo malo de una mujer con el corazón roto es que empieza a repartir los pedazos.


El adios es largo y maldito,

sincero, efectivo como el arma del asesino

el adios es un beneficio

se le otorga a los amores, a los moribundos, al destino.

Me das en cambio un hasta luego

como el brindado a los amigos, a los extraños, al amor sin fuego.

A pesar de los llantos y de las risas

de las metas a medias y las letras sin rima.

Yo a ti te daria el adios mas aspero del mundo

el corte justo, la palabra santa en la arritmia de tu cordura.

Te daria un “no vuelvas” cubierto de odio y de coraje,

te desearia el olvido disfrazado de destierro

amaneceres sin treguas y mares sin oleaje

que seas del cielo distante, de las noches oscuras, del hastio sin viaje.

Te daria la cuenta regresiva para que tomes tus maletas y te largues.

Te daria las cuentas del telefono

las flores marchitas, la mirada esquiva en los pasillos

las rutas a ninguna parte, los crucigramas sencillos.

los lunes de la semana, la nieve sin cono,  los dolores de cabeza de los martes.

Porque cuando se ama con el alma

no hay lugar a las mitades

a las salidas convencionales

al “que seas feliz, te veo mañana”.



Y aun asi tan cruel y despiadada,

dia a dia con el hasta luego me despides

mientras por dentro maldiciendo añoro

que me azotes la puerta y que te vayas.


Nunca empieces el año…

Ha llegado Diciembre, uno de los meses mas odiados por mi y del cual he intentado huir desde que tengo 10 años. Solamente lo logre en el 2009, por mucho el mejor año de mi vida y el cual no creo que jamas sea superado por los años que me toquen vivir.

No es solo el sentimiento Grinch de todo rojo y luces y regalos y cosas de esas, digo me encantan las posadas, los churros, los tamales, el chocolate caliente por las mañanas que me hace mi madre, los gatos acurrucados en la cama y el cigarrillo nocturno sentado en la cochera que me recuerda ese 2009.

Ese bendito 2009, cerca de Tokyo, viviendo en un apartamento de 2 cuartos compartiéndolo con un Suizo conocido 2 meses antes y ya casi hermano. Apartamento cercano a un templo situado justo en frente de nosotros que vivíamos en la colina y desde la punta podíamos ver el pueblito, todo era una película. Ahi, justamente en esa colina, sentado mientras me fumaba un cigarrillo senti lo que es no temerle a la muerte,  pero no como la usual que es olvidar por un momento que  vas a morir, sino estar 100% consciente de que te estas muriendo por la razon que sea y sentir que no hay problema porque eres lo que eres y haz alcanzado lo que buscabas. En esa colina con el aire fresco como ahora escuchando los susurros japoneses, viendo el metro llegar y las personas siendo personas en su insignificante vida, desde ahí yo los observaba y no los juzgaba. Los amaba a todos y cada uno era bienvenido en mi paz; estaba yo en un pequeño punto de nirvana, porque no existías tu, no existía nadie…yo era feliz con el mundo.

Ahora ha pasado un año de eso, un año entero con sus altas y bajas y se acercan los festejos navideños donde todos intentan ser lo mas feliz que se los permiten los golpes de los días. Las familias ya no son las mismas, los actores han cambiado se han unido nuevos se han ido los viejos y son estos últimos los que se alegran de haber vivido el año entero.  Yo pienso tranquilo que estoy en la colina y no te juzgo. Le doy otro toque al cigarrillo la gente sigue yendo y viniendo y siento que no soy igual como aquel sentado en la colina.

Nishi ikuta, Yomiuri land-mae, Linea Odakyu tatuado en mi mente. Sigo en la colina, inhalo el tabaco y sonrío. Ese es sentimiento que considero que se debe tener en estas fechas sin importar quien este, quien se haya ido o en que situación estés.

Nunca empieces el año dejando el lugar donde debes estar.